Por un mundo mejor.
La falta de valores internos humanos ha llevado a la humanidad entera a una etapa de decadencia, en la que lo único importantes el estilo de vida hedonista, tal como lo decía el autor, vivimos para el goce de sí mismo sin medir las consecuencias ni a quien afectamos por ello, el hombre hoy en día vive el ahora y no tiene percepción alguna del futuro.
El ejemplo más claro son las llamadas de atención que nos ha hecho nuestra madre naturaleza, al que hemos hecho caso omiso y seguimos con los mismos hábitos de siempre, que destruyen lo que hoy en día tenemos como único hogar y que negamos la posibilidad a nuestras propias generaciones de hijos y nietos por un mundo mejor.
Esta pérdida de valores es gravísima, por que dejó de ser de nuestro interés el sufrimiento del otro y el bienestar del prójimo, culturalmente se nos ha inculcado la competencia entre unos y otros justificados por la economía global, lo que nos ha convertido en una humanidad configurada que no está preocupada por las afectaciones sociales que nuestro estilo de vida conlleva y únicamente estamos echando en una olla express resentimientos que pronto saldrán de la peor forma.
Es indignante la indiferencia social ante atroces sucesos transcurridos en la humanidad, como es el caso de las bombas nucleares, y lo más importante hoy en día estamos expuestos a otro posible ataque nuclear, a diario los vemos en las noticias, y nadie ha tenido la congruencia ni el valor suficiente para detener esto que va a pasos agigantados, mientras la manera en que se maneje este mundo y la inercia social esté presente, estaremos amenazados siempre de un ataque que acabaría con la raza humana, ojalá podamos convertirnos en personas criticas para percibir este tipo de situaciones y ayudar a transformar el diario vivir con acciones pequeñas pero que cambien el estilo de vida al que estamos acostumbrados.
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