Diferencias y semejanzas respecto a la comunicación de masa en la revolución francesa y la revolución rusa.
Durante la Revolución francesa y después de ella la propaganda se caracterizó por los contenidos: la soberanía del pueblo. En Alemania se hizo ideológica con Marx y Engels. Tomó más cuerpo todavía en el terreno sociológico: las poblaciones se fueron de los pueblos a la ciudad; las creencias dieron paso a las opiniones; el propagandista se convierte en un activista de masas. Se caracterizó también por los métodos: la Revolución francesa fundó la primera “Oficina de Propaganda” con medios, clubs, ceremonias; invadió la escuela, las artes. Napoleón utilizó la prensa, la escuela, la Iglesia. El socialismo apuntó a grupos secretos, a la prensa y a las huelgas. De esta forma, la propaganda se organizó creando mitos (mito napoleónico) a quienes había que desbancar animando a las masas. Poco a poco llegó a ser permanente: la Revolución , Napoleón y los Estados necesitaron desde entonces del consenso popular y de la opinión pública.
En el siglo XX. Después de la I Guerra Mundial (1.914-1.918), siguiendo el ejemplo de Alemania, Francia, Inglaterra y especialmente Estados Unidos, la propaganda se especializó en medios y hombres, y se convirtió en servicio público de los gobiernos, con el fin de avivar la causa de la guerra en el interior y de desmoralizar al enemigo en el exterior.
Con el comunismo, Rusia y los países satélites la propaganda cambió de naturaleza. A causa de la guerra se transformó de circunstancial en permanente: duraría hasta que la sociedad se dividiera en clases. De sectorial pasó a ser total: cambió radicalmente las estructuras de la sociedad comenzando por su misma concepción. Finalmente, se organizó entre las clases obreras. Todo se centralizó en el Partido. La información tenía que darla el Partido, especialmente a los analfabetos mediante el cine. Lenin la metodizó en tres puntos: 1) Comenzar por el acento o tono políticos (“ los hechos”). 2) Dar la palabra de orden. 3) Pasar de la participación a la acción.
Con el comunismo, Rusia y los países satélites la propaganda cambió de naturaleza. A causa de la guerra se transformó de circunstancial en permanente: duraría hasta que la sociedad se dividiera en clases. De sectorial pasó a ser total: cambió radicalmente las estructuras de la sociedad comenzando por su misma concepción. Finalmente, se organizó entre las clases obreras. Todo se centralizó en el Partido. La información tenía que darla el Partido, especialmente a los analfabetos mediante el cine. Lenin la metodizó en tres puntos: 1) Comenzar por el acento o tono políticos (“ los hechos”). 2) Dar la palabra de orden. 3) Pasar de la participación a la acción.
Cuál fue el papel de los medios de comunicación en los hechos que antecedieron en la 1era guerra mundial
Antes de estallar la primera guerra mundial, la prensa junto con otros medios de difusión mantuvo distintas confrontaciones que derivaron en el estalla miento de está en el año 1914.
La prensa para evitar disidencias y alteraciones sociales ocultaba acciones prebélicas que llevaba a cabo Alemania, como el apoderamiento de tierras, una expansión del imperialismo Otomano; cuando la revolución estalló la prensa se volcó rotundamente en contra de este, pues se apoderó de una gran parte de Europa, por tanto lo desacreditaban, por sus métodos expansionistas.
Aspectos culturales comprendidos en los antecedentes de la 1era guerra mundial
En los siglos XVII y XVIII el escenario europeo había tenido cuatro protagonistas: Inglaterra, Francia, Austria y Rusia. En la segunda mitad del siglo XIX se habían incorporado Italia y Alemania, que lograron un rol protagónico que quebranto la paz.
Durante un largo período, entre 1885 y 1914 "reinó la paz armada "en la mayor parte de Europa. La excepción fue la región de Los Balcanes, la más orienta de las penínsulas europeas de Mar Mediterráneo.
Se llamó la paz armada, ya que entre las naciones europeas existían muchas rivalidades en materia económica y debido a que las pretensiones colonialistas de unos y otros chocaban en múltiples oportunidades. Además, el auge de los sentimientos nacionalistas en diversas regiones aportaba su cuota de tensión.
En julio de 1914 se produjo una distensión política dentro de cada país europeo ante la crisis, que se desbordó en entusiasmo patriótico a principios de agosto con las declaraciones de guerra. La gran mayoría de formaciones políticas y la opinión pública cerraron filas en torno a sus gobiernos y abundaron las manifestaciones callejeras respaldando las decisiones gubernamentales. Predominó un arraigado efecto moral de temor, odio y acusaciones contra el otro bando, imponiéndose el nacionalismo. En los parlamentos este consenso en torno a la causa nacional recibió el nombre de "Unión Sagrada" o "Burgfriede", con la aprobación de grandes presupuestos para equipamiento bélico, renuncia temporal a las huelgas, disminución del control civil sobre las decisiones militares, etc.
En los años precedentes los estadistas, bastante pacifistas en general (muchos desconfiaban de las consecuencias internas de un conflicto grave ) se vieron arrastrados a medida que tropezaban con los obstáculos de la política internacional que velozmente se filtraban al debate interno. Normalmente, la salida fue la carrera de armamentos, que se transformó en una tendencia irreversible, un esfuerzo creciente por aumentar el margen de superioridad o para no ser superados. La tentación de usar las formidables fuerzas armadas como herramienta de presión ventajosa ante cualesquiera disputa entre países era irresistible, aceptando llegar hasta las últimas consecuencias si fuera preciso. Era una mentalidad fatalista, resumida en la frase de Poincare: " No queremos la guerra, pero no la tememos". Hemos contemplado la presencia de esta filosofía en la crisis que siguió al magnicidio de Sarajevo. El concepto de "guerra preventiva" era manejado con soltura en los Estados Mayores de los ejércitos; en última instancia la guerra era considerada según los términos de Clausewitz: "la continuación de la política por otros medios"
Por añadidura, existían versiones culturales de la guerra calificada como proceso purificador y de elevación por encima de las pequeñas mezquindades y mediocridades de la vida cotidiana, un sacrificio heroico por la supervivencia del cuerpo nacional, el único verdaderamente inmortal y al que los individuos debían devoción. El prestigio de lo marcial, el culto a la fuerza como motor de cambios eran concepciones insertadas por la educación de los sistemas nacionales. Incluso más lejos, la guerra era interpretada como fenómeno natural o de elección consciente de la violencia legítima, una "forma de existencia superior" según las palabras de Nietzsche, la guerra convertida en un fin en si mismo... von Bernhardi lo explicaba así en una obra de 1911: " la guerra(...) es una necesidad biológica, es poner en práctica la ley natural sobre la que se basan todas las restantes leyes de la Naturaleza, la lucha por la existencia"
Uno de los escritores pangermanos de finales del siglo XIX, Paul de Lagarde, en su obra " Deutsche Schriften" fustigaba lo que consideraba actitud demasiado acomoditicía de la burguesía y la vida política germanas y predicaba su solución, un crudo nacionalismo como factor de catarsis: " No ha habido aun nunca un estado alemán(...) El estado actual es una casta, la vida política es una farsa, la opinión pública una cobarde ramera (...) Vivimos en medio de la guerra civil, que solo provisoriamente toma su curso sin pólvora ni plomo, pero, en cambio, con la mayor vileza mediante el silencio y la calumnia(...) la creencia en la inmortalidad se hace para nosotros más y más condición indispensable , bajo la cual podemos solamente soportar la vida en este Reich judeo-alemán compuesto de barro y hierro(...) las Naciones no se originan por generación física, sino por acontecimientos históricos pero están sometidas a la acción de la Providencia. Por eso las Naciones son de institución divina, ellas son creadas(...) reconocer permanentemente la misión de su Nación significa sumergirla en la fuente que da eterna juventud: servir para siempre a esta misión significa adquirir fines más elevados y con ellos una vida más elevada. "
Uno de los teoricos del nazismo, Alfred Rosenberg, escribiría en 1934 refiriendose a aquella época de incertidumbres y transformaciones: " Para el siglo XIX existe aún una circunstancia atenuante: que sus seres humanos se hallaban en medio de una corriente rauda de industrialismo que nacía, y que como otros muchos también fueron tomados por sorpresa por lo nuevo.
Cual fue el papel de los medios de comunicación durante el desarrollo y desenlace de las 1era guerra mundial
Es en Estados Unidos donde nace la propaganda durante la Primera Guerra Mundial. El gobierno deseaba entrar a esa guerra, pero no sabía qué hacer para que la gente que tenía trabajo, familia, etc., estuviera dispuesta a ir. Un error les dio la pauta. A un periódico llegaron dos forografías: una en la que llevaban unos caballos para matarlos; la otra soldados alemanes que llevaban un grupo de prisioneros de guerra. El error fue que las notas al pie de las fotos quedaron al revés, y en el caso de los prisioneros quedó que los llevaban al matadero. La indignación de los norteamericanos fue mayúscula. Allí se dio cuenta el gobierno que manipulando la información lograría convencerlos para ir a la guerra. El cine fue un gran recurso. En las películas ponían a los alemanes como abusivos y perversos, pero también como tontos. Fueron creando odio hacia los alemanes, pero a la vez con temor. El pretexto para entrar a la guerra fue realmente una tontería, para recuperar un millón de dólares que un banquero había prestado a Inglaterra y si perdía no los recuperaría. En ese tiempo, y ya como propaganda, inventaron al Tío Sam, que pedía que se alistaran en el ejército para defender la libertad. Así, sin causa real fueron a la muerte muchos gringos, manipulados por el primer proyecto de propaganda conocido, al cual se llamó: La bala mágica.
Empecemos con la primera operación moderna de propaganda llevada a cabo por un gobierno. Ocurrió bajo el mandato de Woodrow Wilson. Este fue elegido presidente en 1916 como líder de la plataforma electoral Paz sin victoria, cuando se cruzaba el ecuador de la Primera Guerra Mundial. La población era muy pacifista y no veía ninguna razón para involucrarse en una guerra europea; sin embargo, la administración Wilson había decidido que el país tomaría parte en el conflicto. Había por tanto que hacer algo para inducir en la sociedad la idea de la obligación de participar en la guerra. Y se creó una comisión de propaganda gubernamental, conocida con el nombre de Comisión Creel, que, en seis meses, logró convertir una población pacífica en otra histérica y belicista que quería ir a la guerra y destruir todo lo que oliera a alemán, despedazar a todos los alemanes, y salvar así al mundo. Se alcanzó un éxito extraordinario que conduciría a otro mayor todavía: precisamente en aquella época y después de la guerra se utilizaron las mismas técnicas para avivar lo que se conocía como Miedo rojo. Ello permitió la destrucción de sindicatos y la eliminación de problemas tan peligrosos como la libertad de prensa o de pensamiento político. El poder financiero y empresarial y los medios de comunicación fomentaron y prestaron un gran apoyo a esta operación, de la que, a su vez, obtuvieron todo tipo de provechos.
Entre los que participaron activa y entusiastamente en la guerra de Wilson estaban los intelectuales progresistas, gente del círculo de John Dewey Estos se mostraban muy orgullosos, como se deduce al leer sus escritos de la época, por haber demostrado que lo que ellos llamaban los miembros más inteligentes de la comunidad, es decir, ellos mismos, eran capaces de convencer a una población reticente de que había que ir a una guerra mediante el sistema de aterrorizarla y suscitar en ella un fanatismo patriotero. Los medios utilizados fueron muy amplios. Por ejemplo, se fabricaron montones de atrocidades supuestamente cometidas por los alemanes, en las que se incluían niños belgas con los miembros arrancados y todo tipo de cosas horribles que todavía se pueden leer en los libros de historia, buena parte de lo cual fue inventado por el Ministerio británico de propaganda, cuyo auténtico propósito en aquel momento -tal como queda reflejado en sus deliberaciones secretas- era el de dirigir el pensamiento de la mayor parte del mundo. Pero la cuestión clave era la de controlar el pensamiento de los miembros más inteligentes de la sociedad americana, quienes, a su vez, diseminarían la propaganda que estaba siendo elaborada y llevarían al pacífico país a la histeria propia de los tiempos de guerra. Y funcionó muy bien, al tiempo que nos enseñaba algo importante: cuando la propaganda que dimana del estado recibe el apoyo de las clases de un nivel cultural elevado y no se permite ninguna desviación en su contenido, el efecto puede ser enorme. Fue una lección que ya había aprendido Hitler y muchos otros, y cuya influencia ha llegado a nuestros días.
Consecuencias de la Primera Guerra Mundial.
Después de la guerra el mundo cambió de forma radical.
Se cobró cerca de 9 millones de muertos, lo que ocasionó que los muchos intelectuales y artistas, tomaran partido por las actitudes pacifistas.
Las devastaciones de edificios, campos, minas, ganado, puentes, ferrocarriles, fábricas, maquinaria, carreteras, barcos, etc... fueron incalculables, sobre todo en las zonas más afectadas por los combates (el norte de Francia, Bélgica, la Europa del este y la frontera entre Italia y Austria). Sólo en Francia quedaron destruidos unos 5.000 kilómetros de vías férreas y unos 300.000 edificios.
Una de las consecuencias más notoria fue la desaparición de cuatro grandes imperios (Rusia, Alemania, Austria-Hungría y el Otomano), la aparición de muchos pequeños países (Países Bálticos, los Balcanes o Yugoslavia) y el aumento de territorios por parte de muchos países nacionalistas como Hungría, Polonia y Checoslovaquia, supone también, el fin de la diplomacia secreta, y la creación de la Sociedad de Naciones para regular las relaciones internacionales.
La guerra había ocasionado enormes pérdidas económicas. El costo de la guerra se estimó en torno de los 180.000 a 230.000 millones de dólares, y el de los daños causados por las destrucciones, en torno a otros 150.000 millones. Para los vencidos esta situación se ve agravada, ya que tienen que correr con los gastos de reparación. La guerra además, había trastocado toda la economía mundial. El comercio internacional y las inversiones en el exterior de los principales países europeos quedaron prácticamente interrumpidos entre 1914 y 1918.
Tras la guerra y aprovechando la debilidad de Europa, EE UU se revela como una gran potencia mundial imperialista, y llega a hacerle prestamos a los países europeos que se ven endeudados.
La guerra obligó, por otro lado, a el hecho de que las mujeres comenzaran a desempeñar un rol más importante. La formidable movilización realizada por los países beligerantes convirtió a la mujer en la primera fuerza de la retaguardia: fueron más del 90% del personal de muchos hospitales y fueron, también, policías, oficinistas, empleadas en los medios de comunicación, taquilleras y conductoras de metro y autobús y, sobre todo, obreras en las fábricas. Pero fue en el campo donde su trabajo resultó fundamental para la supervivencia de todos. Su decisiva participación en la guerra les ganó un extraordinario avance en la conquista de la igualdad de derechos.
Profe le comento que mi respuesta sobre "el papel de lo medios de comunicación con los hechos que antecedieron a la primera guerra mundial" Por error humano, publiqué algo que no es lo que corresponde a esa pregunta ya que es un texto que una compañera me compartio para intercmbio de opiniones y que sin querer dejé y ahora que lo reviso le quiero comunicar que mi respuesta es esta:
ResponderEliminarLa propaganda es un conjunto de métodos utilizados por un poder político o religioso con el fin de obtener efectos ideológicos o psicológicos.
La primera guerra mundial se presenta en apariencia como la victoria de las democracias liberales sobre los regímenes autoritarios, pero el conflicto revaloriza los conceptos de autoridad y eficacia llevándonos al nacimiento de nuevos modelos políticos, contrarios al de la democracia liberal.
La Primera Guerra Mundial va a producir modificaciones muy profundas, por primera vez las retaguardias van a tener un papel muy activo en la guerra. Cuando ésta acabe nada volverá a ser igual que antes. Nunca hasta entonces la persuasión de masa había tenido ese papel protagonista, lo que acarreará, finalizado el conflicto, una reacción contra los abusos de propaganda y, al mismo tiempo, su estudio científico en el periodo de entreguerras.
En el mundo occidental, el desarrollo económico y de los medios hará de la publicidad comercial el terreno en el que avancen las técnicas de persuasión. Las campañas electorales serán cada vez más operaciones de “marketing”.